miércoles, 15 de julio de 2026

19 de julio, 90 años de la utopía vivida

A pesar de todos los inconvenientes y torpezas, la revolución española tuvo el acierto de realizarse a sí misma. La obra revolucionaria de las colectivizaciones será su huella indeleble en el espacio y el tiempo.

José Peirats.


El golpe de estado del 17-18 de julio de 1936 y la guerra que se prolongó oficialmente hasta el 1 de abril de 1939, constituye uno de los hechos más reinterpretados de la historia de España, si nos atenemos a la cuestión puramente bélica. Pero si hablamos del proceso revolucionario que surgió y acompañó durante todo el conflicto, el silencio se impone de tal manera que, noventa años después, continúa siendo desconocido para una inmensa mayoría.

El 19 de julio de 1936, pocas horas después de la sublevación militar, las trabajadoras y trabajadores de las organizaciones obreras se echaron a las calles de Barcelona y de otras capitales de provincia, pero también en muchas ciudades y pueblos de España para parar el golpe militar. Su determinación frustró, en un principio, las intenciones criminales de un ejército bregado en las guerras coloniales del Rif y el norte de África.

No hay que olvidar que el golpe de estado, fue una conspiración militar y política auspiciada desde las clases privilegiadas; la oligarquía económica y aristocrática: grandes empresarios, rentistas, latifundistas y grandes propietarios de tierra, la élite de la iglesia católica y la derecha política más reaccionaria. Y que contó con el apoyo de los regímenes fascista italiano y nazi alemán, una ayuda que llegó mucho antes del inicio del golpe de estado; con grandes sumas de dinero, material de guerra, además de asesoramiento militar y de los servicios de inteligencia.

Hoy continuamos rememorando los heroicos sucesos insurreccionales que consiguieron poner de rodillas a todo un ejército bien armado, pero también la Revolución Social que el pueblo trabajador protagonizó a partir de entonces. Lo acontecido en la España de aquellos años, representa uno de los mayores logros sociales de la historia reciente. En aquel breve espacio de tiempo, y en plena guerra, se desarrollaron muchas de las formulas organizativas y económicas, promulgadas por el anarquismo y el anarcosindicalismo.

En buena parte de la geografía leal a la República, en ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia, municipios medianos, pero también en grandes zonas rurales de Aragón, Castilla, Cataluña y Levante, las instituciones del Estado quedaron incautadas, ayuntamientos y gobiernos territoriales, pero también los estamentos armados y el propio ejército, quedaron supeditadas a la voluntad popular. Se organizaron Columnas de milician@s, con obrer@s voluntari@s, embrión del Ejército Popular de la República, que fueron las que consiguieron parar el avance del ejército fascista, determinando y delimitando los diferentes frentes de guerra.

Surgieron organismos revolucionarios como los Comités Revolucionarios Locales, primero, los Consejos Municipales después. A nivel regional se crearon estructuras más grandes como el Comité de Milicias de Cataluña o el Consejo de Aragón, entre otros. Se socializaron los medios de producción, la propiedad de la tierra se colectivizó, también la industria; fábricas, talleres etc. La economía quedó bajo control obrero. La experiencia organizativa, proveniente en gran medida, del Movimiento Libertario, contribuyó a realizar grandes transformaciones sociales, dando prioridad, a los exiguos servicios de salud, asilo social a las personas mayores, huérfanos y refugiad@s de guerra. Destacar que todo lo relacionado con la cultura tuvo una especial atención por la Revolución, priorizando la enseñanza; se dio impulso a la frágil infraestructura creada recientemente por la República, además de organizar un sistema educativo propio, creando escuelas donde eran inexistentes. También el cine y el teatro fueron muy cuidados, favoreciendo la llegada, de estas artes, a las zonas rurales y pueblos más recónditos, y toda una red de bibliotecas públicas, como la que se creó en Fraga, la primera en la historia de la ciudad. 

Por esa razón desde el Movimiento Libertario hemos mantenido siempre viva la memoria, insistiendo en el recuerdo de la Revolución Social del 19 de Julio de 1936, algún@s lo hacemos alejados de la autocomplacencia y de cualquier dogma. Estudiamos sus aciertos y errores; aprendiendo de lo que es capaz de alcanzar la clase trabajadora cuando toma conciencia y se organiza; cuando lo hace por un bien común, al margen de cualquier estructura de poder y poniendo en cuestión las decisiones de las burocracias y jefes sobrevenidos.

El anarquismo está muy enraizado en España. El orgullo, la resistencia, son valores propios de nuestra gente. Entre nosotr@s, la anarquía es una actitud natural que nace de la rebeldía ante la injusticia. No es una teoría. El ser humano de cualquier época tendrá siempre ese espíritu de rebeldía. Abel Paz

 

Desde las Tierras Bajas del Cinca

Fraga 14 Julio 2026


Centro de Estudios Libertarios José Alberola