domingo, 18 de octubre de 2026

Fraga, capital efímera del Aragón revolucionario

El sembrador. Millet


Fraga, capital efímera del Aragón revolucionario

El Consejo de Aragón en las Tierras Bajas del Cinca. Octubre-diciembre de 1936


Juan Carlos Chiné, albañil y anarcosindicalista en el medio rural.

Centro de Estudios Libertarios José Alberola


Entre toda la obra de transformación realizada por los trabajadores, la que en Aragón marcha hacia su destino de superaciones continuas es, especialmente, señera. Es obra del pueblo aragonés representados por su Consejo.

Alardo Prats. 1937

 

En agosto de 1936, las tres capitales de provincia de Aragón y casi la mitad de su territorio estaban en manos de los sublevados fascistas del 18 de julio; la otra parte había resistido el embate y parado el golpe militar. Entre los pueblos que se mantuvieron leales a la República se encontraban Fraga y los de la ribera del Cinca, en el sureste de Huesca. Conviene recordar que la mayor parte de los cargos de las corporaciones municipales habían dimitido a los pocos días de conocerse la noticia del levantamiento militar, provocando un “colapso” en la ya de por sí exigua administración municipal de la época.

Fraga será de los primeros municipios donde se crea un órgano revolucionario que se hizo cargo de la administración local; con el nombre Comité Popular Antifascista. Dicho comité estuvo formado por destacadas personalidades republicanas y anarquistas. Se colectivizó la tierra y la poca industria existente: albañiles, carpinteros, herreros, modistas, sastrerías y los varios hornos de pan, etc. Se puso en funcionamiento un hospital de sangre, además de una escuela y biblioteca; al poco tiempo emitió su propia moneda de curso local; en general, se dinamizó la vida social. La fuerza numérica del anarquismo organizado era incuestionable y fueron muchas las personas que, impulsadas por las circunstancias o por simpatía con las ideas libertarias, se sumaron a la causa revolucionaria; entre ellas, cabe resaltar el alcalde dimisionario Joaquín Viladrich del Frente Popular.

Los orígenes del Consejo Regional de Defensa de Aragón o Consejo de Aragón los encontramos, sobre todo, en la enorme influencia que la CNT y las ideas libertarias ejercieron desde años en buena parte de la población aragonesa, no solo en las zonas urbanas, sino también entre las que habitaban el extenso Aragón rural. Sin obviar el influjo regeneracionista de Joaquín Costa y de cierto republicanismo federal.

El lV Congreso Nacional de la CNT, celebrado en Zaragoza en mayo de 1936, aprobó, entre otros acuerdos, la resolución: Concepto Confederal del Comunismo Libertario donde se desarrolla todo un “programa político” ante una hipotética revolución social venidera y, entre otras cuestiones, se determina la organización territorial de manera federal y autogestionada.

El 6 de octubre de ese mismo año, ya en plena guerra, la Regional de Aragón, Rioja y Navarra de la CNT convocó un Pleno Extraordinario en Bujaraloz -municipio monegrino donde estaba instalado el Cuartel General de la Columna Durruti-. Asistieron y participaron delegaciones de sindicatos cenetistas de casi 140 pueblos aragoneses, además de representantes de las diferentes columnas confederales asentadas en el territorio, entre ellas la Columna Durruti, la Columna Roja y Negra y la Columna Ascaso. El Pleno acordó la creación del Consejo Regional de Defensa de Aragón. En Alcañiz, días después, el Comité Regional decidió fijar la sede provisional del Consejo en Fraga.

Es oportuno recordar el Pleno Nacional de la CNT celebrado en Madrid dos semanas antes, en el que se acordó la creación de Consejos Económicos y de Defensa que contribuyeran a sostener las conquistas revolucionarias desde julio de 1936. Se crearon Consejos en diferentes territorios de la España republicana donde el Movimiento Libertario y Revolucionario tenía mayor influencia, como es el caso de Asturias-León, aunque es cierto que no tuvieron la repercusión y el alcance del Consejo de Aragón.

El Consejo fue un organismo basado en los principios y la experiencia anarquista, sin la coerción de leyes ni la fuerza de las armas; una estructura supramunicipal organizada de manera federal, que abarcó todo el territorio del Aragón republicano. Hay que reconocer que nació de la voluntad y del libre acuerdo de los pueblos liberados y del movimiento colectivista; sobre todo, de la necesidad de dotarse de medios que mantuvieran unido el territorio en lo económico y en lo social. Su objetivo principal era dar solución a los problemas provocados por el abandono secular del Estado y agravados por la guerra.

En Fraga y los pueblos del Cinca, se tardó muy poco en colectivizar la tierra y en crear organismos administrativos locales. En agosto de 1936, en Albalate de Cinca se celebró un Pleno Comarcal, con la participación de 21 pueblos, donde se acordaron cuestiones como la colectivización y la creación de estructuras comarcales, con la idea final de implantar el Comunismo Libertario, que no se llegó a dar en su totalidad, pero sí en gran medida. El alcance de las más de 400 colectividades repartidas por todo el territorio aragonés, con cerca de 100.000 personas adheridas, pone de relieve la magnitud del movimiento revolucionario.

El 18 de octubre, Fraga se convirtió en la capital administrativa de Aragón, ese mismo día se hizo público un manifiesto del Consejo Regional de Defensa de Aragón en el que aparecían los nombres de todos los consejeros. En esta ciudad se editaron los primeros números del Boletín del Consejo y se instaló la sede principal en el mismo edificio del Ayuntamiento, en el Palacio Montcada. A los pocos días, algunas consejerías trasladaron sus oficinas a la finca de Monte Julia, en el término municipal de Belver de Cinca. Así lo recuerda Joaquín Ascaso en sus memorias:

Celebramos nuestra primera reunión en el Municipio de Fraga, la ciudad que tanta participación ha tenido en la historia de Aragón y de España. Parecían resucitar las antiguas generaciones. Fueros de Aragón. Maza de Fraga, Libertad. Libertades. El dique de nuestra seriedad era suficiente para contener todo el entusiasmo de las tareas preliminares. Voluntad de triunfo que allanaría cuantos inconvenientes surgieran.

El primer Consejo se estructura en siete departamentos o consejerías: Orden Público y Justicia, Información y Propaganda, Agricultura, Instrucción Pública, Transporte y Comunicaciones, Economía y Abastos, Trabajo. Joaquín Ascaso será elegido Presidente del Consejo. Todos los consejeros son miembros de la CNT. A destacar la figura del maestro José Alberola, nombrado consejero de Instrucción Pública, que en ese momento era el responsable de la escuela racionalista de Fraga. Durante años había contribuido a abrir escuelas en varios puntos de la geografía española, compaginando trabajo y militancia. Había participado en la fundación de la FAI y era uno de los oradores habituales en conferencias y mítines propagandistas del anarcosindicalismo, además de colaborador asiduo en la prensa anarquista.

Paradójicamente, Aragón alcanza así por primera vez en la historia moderna su “autonomía territorial”, postergada durante años por las vicisitudes políticas, la escasa motivación aragonesista y republicana y, sobre todo, por la llegada de la guerra. En cualquier caso, no se puede comparar con otros organismos territoriales de ese momento, por el carácter revolucionario del proceso constituyente del Consejo. Así nos lo recuerdan las primeras resoluciones del Consejo publicadas desde Fraga los días 18 y 28 de octubre, respectivamente:

(…)No se trata, pues, de un estamento más. Nuestro Consejo de Aragón no es igual a la Generalitat de Cataluña. Tendrá quizá alguna similitud, pero su diferencia es notable. La Generalitat se creó de acuerdo a unos cánones constitucionales y a las características de una región. Nosotros hemos nacido sin pedir permiso a nadie más que al pueblo soberano. (…)

(…)La revolución que viene produciéndose en Aragón nos obliga a ser distintos de las demás regiones. No quiere esto decir que tengamos un concepto cantonalista. El cantón implica reducción, frontera. Cantón, en Aragón, es un lugar destinado a juego de pelota, con paredes enfrente y a los lados: una especie, en fin, de encajonamiento. Lo contrario, precisamente, a nuestra idea de amplia, absoluta universalización. Pero repárese bien: la revolución no se hace a fuerza de leyes; que nadie nos tome por legisladores. Somos una convención revolucionaria que se nutre de la savia revolucionaria que nos llega de los pueblos liberados. (…)

La capitalidad de Fraga será efímera: a finales de diciembre de 1936, el Consejo se trasladará a Caspe, población de la provincia de Zaragoza, donde permanecerá hasta su disolución manu militari en agosto de 1937 por las tropas de Lister. La brevedad del primer Consejo no estuvo reñida con la intensidad de los acontecimientos. Desde el primer momento, tuvo que lidiar con muchos detractores, sobre todo del Gobierno central, pero también de los sectores políticos más autoritarios y supeditados a la Unión Soviética. La propia Generalitat catalana y parte del republicanismo y socialismo se mantuvieron recelosos ante la hegemonía libertaria y la influencia ejercida en buena parte del territorio. No escatimaron en lanzar bulos y acusaciones infundadas, como la de haber convertido el Consejo en un verdadero gobierno. Afirmaciones que no corresponden a la realidad por su propia naturaleza, donde la asamblea fundacional descarta esa posibilidad. Además, el Consejo no dispuso en ningún momento de una consejería o departamento de Guerra propia. Eso no impidió que recibiera toda clase de improperios, como el de gobiernillo de Fraga primero y de Caspe después.

Quizá fuera premonitorio lo ocurrido en el mismo mes de diciembre, cuando la aviación republicana bombardeó por error la antigua casa señorial de la finca de Monte Julia, donde se encontraba parte del Consejo. El aparato procedía del campo de aviación de Sariñena -población cercana-, casualmente comandado por Alfonso de los Reyes, miembro del Partido Comunista. De alguna manera, es razonable pensar que, ante todas estas hostilidades, se aceptará el reconocimiento legal ofrecido por el gobierno de Largo Caballero, con la condición de dar cabida a representantes de partidos políticos en el Consejo.

Pero fue en Fraga donde se sentaron las bases de algunos de los proyectos más ambiciosos y donde el Consejo comenzó su andadura. Una de las primeras resoluciones, con una fuerte carga simbólica, fue la de que los consejeros no percibirían sueldo alguno, una práctica heredada de la tradición cenetista, en la que ningún cargo de la organización era retribuido; manera de evitar desigualdades entre sus miembros y la corrupción. José Alberola redactó el proyecto La Nueva Escuela. Eduquemos instruyamos racionalmente, en un artículo publicado en el Boletín número 3 del Consejo. En él se perfila el proyecto inicial sobre educación. La consejería de Trabajo empezó a organizar estructuras sólidas sobre la capacidad productora y la distribución del consumo, y un proyecto de Seguridad Social. Desde el departamento de Transporte y Comunicación, dirigido por Francisco Ponzán, se empezó a organizar un ambicioso plan de comunicación de mercancías y pasajeros que incluía la mejora de carreteras y caminos rurales. Se adecuó y mejoró el servicio de correos y las líneas telefónicas. Cabe destacar la disposición de la propia Presidencia del Consejo para acabar con ciertos  abusos y desmanes cometidos por grupos armados y milicias asentadas en los pueblos liberados, una cuestión demandada por los propios habitantes y colectivistas del territorio. Otra cuestión no menos importante fue la edición del Boletín del Consejo, que se publicaría con regularidad para mantener a la población informada de todas las resoluciones que se iban adoptando, y que ilustra la labor desarrollada y la filosofía del mismo.

Este mes de octubre se cumplen 90 años de aquel intento revolucionario de subvertir las anquilosadas estructuras sociales. Es una oportunidad para mirarnos en el espejo de nuestra historia: la obrera, la de la gente común. Hacerlo sin autocomplacencia contribuirá a obtener más preguntas que certezas y nos alejará de cualquier dogmatismo, pero también nos permitirá poner en cuestión ciertos comportamientos políticos. Me parece oportuno compartir unas palabras de José Alberola, pronunciadas en una conferencia suya en Lleida en marzo de 1937:

O se cree en el pueblo o se cree en la autoridad. Si creemos en el pueblo, triunfaremos y nos apartaremos de cualquier veleidad sectaria. (…)

(…) Cuanto más vinculemos nuestro esfuerzo a los esfuerzos desinteresados, al trabajo creador, a la aspiración de libertad, a la convivencia no forzada, a la iniciativa libre, a la federación de esfuerzos, a la cultura y a la cordialidad, al progreso sin interrupción y sobre todo a los valores imponderables de la moral, más cerca estaremos del aliento popular y más propicio veremos el mañana. La revolución será así indestructible y los anarquistas tendremos, más que galardón material, la satisfacción íntima de haberla impulsado confundiéndonos con el pueblo y no apartándonos de él.

Fraga 18 de Octubre 2026




 

Fraga, abans de la guerra

Català:


Fraga, capital efímera de l’Aragó revolucionari

El Consell d’Aragó en les Terres Baixes del Cinca. Octubre-desembre de 1936

 

Juan Carlos Chiné, paleta i anarcosindicalista en el medi rural

Centre d’Estudis Llibertaris José Alberola

 

 

     Entre tota l’obra de transformació realitzada pels treballadors, la que a Aragó marxa cap al seu destí de superacions contínues és, especialment, capdavantera. És obra del poble aragonès representat pel seu Consell.

                                                                                                Alardo Prats (1937)

 

L’agost de 1936, les tres capitals de província d’Aragó i, gairebé la meitat del seu territori, estaven en mans dels revoltats feixistes del 18 de juliol; l’altra part, havia resistit l’embat i aturat el cop militar. Entre els pobles que es van mantenir lleials a la República es trobaven Fraga i els de la ribera del Baix Cinca, en el sud-est d’Osca. Convé recordar que la major part dels càrrecs de les corporacions municipals havien dimitit pocs dies després de conèixer-se la notícia de l’aixecament militar, provocant un “col•lapse” en la ja per si minsa administració municipal de l’època.

Fraga serà dels primers municipis on es va crear un òrgan revolucionari que va fer-se càrrec de l’administració local; amb el nom Comitè Popular Antifeixista, format per destacades personalitats republicanes i anarquistes. Es va col•lectivitzar la terra i la poca indústria existent: paletes, fusters, ferrers, modistes, sastres i els diversos forns de pa, etc. Es va posar en funcionament un hospital de sang, a més d’una escola i biblioteca; al cap de poc va emetre la seua pròpia moneda de curs local; en general, va dinamitzar la vida social. La força numèrica de l’anarquisme organitzat era inqüestionable i van ser moltes les persones que, impulsades per les circumstàncies o per simpatia amb les idees llibertàries, es van sumar a la causa revolucionària; entre elles, cal ressaltar l’alcalde dimissionari, Joaquín Viladrich, del Front Popular.

Els orígens del Consell Regional de Defensa d’Aragó o Consell d’Aragó els trobem, sobretot, en l’enorme influència que la CNT i les idees llibertàries van exercir des d’anys a bona part de la població aragonesa, no sols en les zones urbanes, sinó també entre les que habitaven l’extens Aragó rural. Sense obviar la influència regeneracionista de Joaquín Costa i d’un cert republicanisme federal.

El Quart Congrés Nacional de la CNT, celebrat a Saragossa el maig de 1936, va aprovar, entre altres acords, la resolución: Concepte Confederal del Comunisme Llibertari,on es desenvolupa tot un “programa polític” davant una hipotètica revolució social esdevenidora i, entre altres qüestions, determina l’organització territorial de manera federal i autogestionada.

El 6 d’octubre d’aquest mateix any, ja en plena guerra, la Regional d’Aragó, Rioja i Navarra de la CNT va convocar un Ple Extraordinari a Bujaraloz -municipi dels Monegres on estava instal•lat la Caserna General de la Columna Durruti. Van assistir i participar-hi delegacions de sindicats cenetistes de gairebé 140 pobles aragonesos, a més de representants de les diferents columnes confederals assentades en el territori, entre elles la Columna Durruti, la Columna Roja y Negra i la Columna Ascaso. El Ple va acordar la creació del Consell Regional de Defensa d’Aragó. A Alcañiz, dies després, el Comitè Regional va decidir fixar la seu provisional del Consell a Fraga.

També és oportú recordar el Ple Nacional de la CNT, celebrat a Madrid dues setmanes abans, en el qual es va acordar la creació de Consells Econòmics i de Defensa, que contribuïssin a sostenir les conquestes revolucionàries des de juliol de 1936. Es van crear Consells en aquells territoris de l’Espanya republicana on el Moviment Llibertari i Revolucionari tenia major influència, com és el cas d’Astúries, encara que és cert que no van tenir la repercussió ni l’abast del Consell d’Aragó.

El Consell va ser un organisme basat en els principis i l’experiència anarquista, sense la coerció de lleis ni la força de les armes; una estructura supramunicipal organitzada de manera federal, que va abastar tot el territori de l’Aragó republicà. Cal reconèixer que va néixer de la voluntat i del lliure acord dels pobles alliberats i del moviment col•lectivista; sobretot, de la necessitat de dotar-se de mitjans que mantinguessin unit el territori en l’econòmic i en el social. El seu objectiu principal era donar solució als problemes provopcats per l’abandó secular de l’Estat i agreujats per la guerra.

A Fraga i els pobles del Cinca, es va trigar molt poc a col•lectivitzar la terra i a crear organismes administratius locals. L’agost de 1936, a Albalate de Cinca, es va celebrar un Ple Comarcal amb la participació de 21 pobles, on es va acordar qüestions com la col•lectivització i la creació d’estructures comarcals, amb la idea final d’implantar el Comunisme Llibertari, que no es va arribar a donar íntegrament, però sí en gran manera. L'abast de les més de 400 col·lectivitats repartides per tot el territori aragonès, amb prop de 100.000 persones adherides, posa en relleu la magnitud del moviment revolucionari.

El 18 d’octubre, Fraga es va convertir en la capital administrativa d’Aragó, aquest mateix dia es va fer públic un manifest del Consell Regional de Defensa d’Aragó en el qual apareixien els noms de tots els consellers. En aquesta ciutat, es van editar els primers números del Butlletí del Consell i es va instal•lar la seu principal en el mateix edifici de l’Ajuntament, al Palau Montcada. Pocs dies després, algunes conselleries van traslladar les seues oficines a la finca de Monte Julia, al terme municipal de Belver de Cinca. Així ho recorda Joaquín Ascaso en les seues memòries:

Celebrem la nostra primera reunió en el Municipi de Fraga, la ciutat que tanta participació ha tingut en la història d'Aragó i d'Espanya. Semblaven ressuscitar les antigues generacions. Furs d'Aragó. Maza de Fraga, Llibertat. Llibertats. El dic de la nostra serietat era suficient per a contenir tot l'entusiasme de les tasques preliminars. Voluntat de triomf que aplanaria quants inconvenients sorgissin.

El primer Consell es va estructurar en set departaments o conselleries: Ordre Públic i Justícia, Informació i Propaganda, Agricultura, Instrucció Pública, Transport i Comunicacions, Economia i Proveïments, Treball. Joaquín Ascaso serà elegit President del Consell. Tots els consellers són membres de la CNT.  A destacant en particular la figura del mestre José Alberola, nomenat conseller d’Instrucció Pública, que en aquest moment era el responsable de l’escola racionalista de Fraga. Durant anys, Alberola havia contribuït a obrir escoles en diversos punts de la geografia espanyola, compaginant treball i militància. Havia participat a la fundació de la FAI i era un dels oradors habituals en conferències i mítings propagandistes de l’anarcosindicalisme, a més de col•laborador assidu en la premsa anarquista.

Paradoxalment, Aragó va aconseguir així per primera vegada en la història moderna la seva “autonomia territorial”, postergada durant anys per les vicissituds polítiques, l’escassa motivació aragonesista i republicana i, sobretot, per l’arribada de la guerra. En qualsevol cas, no es pot comparar amb altres organismes territorials d’aquest moment, pel caràcter revolucionari del procés constituent del Consell. Així ens ho recorden les primeres resolucions del Consell publicades desde Fraga els dies 18 i 28 d’octubre, respectivament:

 (…) No es tracta, doncs, d’un estament més. El nostre Consell d’Aragó no és igual a la Generalitat de Catalunya. Tindrà potser alguna similitud, però la seua diferència és notable. La Generalitat es va crear d’acord amb uns cànons constitucionals i a les característiques d’una regió. Nosaltres hem nascut sense demanar permís a ningú més que al poble sobirà.

 (…) La revolució que ve produint-se a Aragó ens obliga a ser distints de les altres regions. Això no vol dir que tinguem un concepte cantonalista. El cantó implica reducció, davantera. Cantó, a Aragó, és un lloc destinat a joc de pilota, amb parets enfront i als costats: una espècie, en fi, d’encaixament. El contrari, precisament, a la nostra idea d’àmplia, absoluta universalització. Però repari’s bé: la revolució no es fa a força de lleis; que ningú no ens prengui per legisladors. Som una convenció revolucionària que es nodreix de la saba revolucionària que ens arriba dels pobles alliberats.(…)

La capitalitat de Fraga va ser efímera: a la fi de desembre de 1936, el Consell es va traslladar a Casp, població de la província de Saragossa, on va romandre fins a la seua dissolució manu militari l’agost de 1937 per les tropes de Líster. La brevetat del primer Consell no va estar renyida amb la intensitat dels esdeveniments. Des del primer moment, va haver de bregar amb molts detractors, sobretot del Govern central, però també dels sectors polítics més autoritaris i supeditats a la Unió Soviètica. La mateixa Generalitat catalana i part del republicanisme i socialisme es van mantenir recelosos davant l’hegemonia llibertària i la influència exercida en bona part del territori. No van escatimar a llançar faules i acusacions infundades, com la d’haver convertit el Consell en un veritable govern. Afirmacions que no corresponen a la realitat per la seua pròpia naturalesa, ja que l’assemblea fundacional havia descartat aquesta possibilitat. A més, el Consell no va disposar en cap moment d’una conselleria o departament de Guerra pròpia. Això no va impedir que rebés tota classe d’improperis, com el “gobiernillo” de Fraga primer i de Casp després.

Potser era premonitori l’ocorregut en el mateix mes de desembre, quan l’aviació republicana va bombardejar per error l’antiga casa senyorial de la finca de Monte Julia, on es trobava part del Consell. L’aparell procedia del camp d’aviació de Sariñena -població pròxima-, casualment comandat per Alfonso de los Reyes, membre del Partit Comunista. D’alguna manera, doncs, és raonable pensar que, davant totes aquestes hostilitats, es va acceptar el reconeixement legal ofert pel govern de Largo Caballero, amb la condició de donar cabuda a representants de partits polítics en el Consell.

Però va ser a Fraga, on es van establir les bases d’alguns dels projectes més ambiciosos i on el Consell va començar la seua marxa. Una de les primeres resolucions, amb una forta càrrega simbòlica, va ser la que els consellers no percebrien cap sou, una pràctica heretada de la tradició cenetista, en la qual cap càrrec de l'organització era retribuït; manera d'evitar desigualtats entre els seus membres i la corrupció. José Alberola va redactar el projecte La Nova Escola. Eduquem instruïm racionalment, en un article publicat en el Butlletí número 3 del Consell, on va perfilar el projecte inicial sobre educació, mentre que la Conselleria de Treball va començar a organitzar estructures sòlides sobre la capacitat productiva i la distribució del consum, a banda d’un projecte de Seguretat Social. Des del departament de Transport i Comunicació, dirigit per Francisco Ponzán, va començar a organitzar un ambiciós pla de comunicació de mercaderies i passatgers que incloïa la millora de carreteres i camins rurals. Es va adequar dequar i millorar el servei de correus i les línies telefòniques.

Així mateix, cal destacar la disposició de la mateixa Presidència del Consell per posar fi a certs abusos i excessos comesos per grups armats i milícies assentades als pobles alliberats, una qüestió demandada pels mateixos habitants i col•lectivistes del territori. Una altra qüestió no menys important va ser l’edició del Butlletí del Consell, que des de llavors es va publicar amb regularitat per a mantenir a la població informada de totes les resolucions que s’anaven adoptant, cosa que il•lustra la seva labor desenvolupada i la filosofía d'aquest.

Aquest mes d’octubre fa 90 anys d’aquell intent revolucionari de subvertir les anquilosades estructures socials. És una oportunitat per a mirar-nos al l’espill de la nostra història: l’obrera, la de la gent comuna. I fer-ho sense autocomplaença contribuirà a obtenir més preguntes que certeses i ens allunyarà de qualsevol dogmatisme, però també ens permetrà posar en qüestió certs comportaments polítics. Em sembla oportú compartir unes paraules de José Alberola, pronunciades en una conferència seva a Lleida el març de 1937:

O es creu al poble o es creu en l’autoritat. Si creiem al poble, triomfarem i ens apartarem de qualsevol vel•leïtat sectària. (…)

Com més vinculem el nostre esforç als esforços desinteressats, al treball creador, a l’aspiració de llibertat, a la convivència no forçada, a la iniciativa lliure, a la federació d’esforços, a la cultura i a la cordialitat, al progrés sense interrupció i sobretot als valors imponderables de la moral, més a prop estarem de l’alè popular i més propici veurem el demà. La revolució serà així indestructible i els anarquistes tindrem, més que guardó material, la satisfacció íntima d’haver-la impulsat confonent-nos amb el poble i no apartant-nos d’ell.

 

Fraga, 18 d’octubre de 2026


Para saber más sobre el Consejo de Aragón:

 

Por fecha de publicación:

El Consejo Revolucionario de Aragón. Juan Zafón Bayo. Editorial Planeta. 1979

Colectividades y Revolución Social. Walther L. Bernecker. Editorial Crítica. 1982

Anarquismo y revolución en la sociedad aragonesa, 1936-1938. Julián Casanova. Editorial: Siglo XXI de España Editores. 1985

Las colectividades de Aragón un vivir autogestionario promesa de futuro. Félix Carrasquer. Editorial Laia. 1986

Cuadernos de la Guerra Civil. Consejo de Aragón. I y II. Edita: Fundación Salvador Seguí 1987

Anarcosindicalismo y Estado en Aragón 1930-1938 ¿orden público o paz pública?. Graham Kelsey. Editorial: Fundación Salvador Seguí. 1994

Pasado compartido. Memorias de anarcosindicalistas de Albalate de Cinca 1928-1938. Hanneke Willemse. Edita: Prensas Universitarias de Zaragoza. 2002

Orígenes del cambio regional un turno del pueblo Aragón 1900-1938 Confederados Solidarios. Alejandro Díez Torres.  U.N.E.D., Universidad de Zaragoza, 2003

Joaquín Ascaso Memorias (1936-1938): hacia un nuevo Aragón. Alejandro R. Díez Torre. Editorial: Universidad de Zaragoza. 2006

Vanguardia y retaguardia de Aragón. Alardo Prats Beltrán. Edita: Ediciones Espuela de Plata 2006

Enciclopedia histórica del anarquismo español. Miguel Iñiguez. Edita: A. Isaac Puente. 2009

Libertarios de Aragón. Cronología en torno a Joaquín Ascaso, el Consejo de Aragón y los anarquistas de nuestra tierra. Agustín Soriano. Editorial: Doce Robles. 2015

 

Revistas:

Revista Anthropos. Félix Carrasquer. Proyecto de una sociedad libertaria experiencias históricas y actualidad. N.º 90. 1988

 

Artículos de la revista DESPERTA FERRO, número especial XLIV, septiembre-octubre 2025

 

 


domingo, 6 de septiembre de 2026

Nace Apunts Llibertaris, editado desde el Centro de Estudios Libertarios José Alberola

Desde el Centro de Estudios Libertarios José Alberola presentamos Apunts Llibertaris, un boletín realizado desde nuestra asociación con la voluntad de contribuir a la difusión del pensamiento libertario y las diversas iniciativas anarcosindicalistas.

No somos periodistas, tampoco eruditos, ni nos mueve lo académico; nuestro verdadero impulso radica en la firme convicción de que la lectura, el razonamiento y la reflexión profunda conducen al pensamiento crítico: antídoto contra toda manipulación y cualquier forma de dominación.

Lejos queda el deseo del aplauso y, mucho menos lograr el me gusta feligrés. Pensamos que las Ideas cobran todo su sentido cuando se comparten, incluso discuten, asumiendo que en la búsqueda entre iguales reside el encuentro de las mejores soluciones.

Somos conscientes de lo mucho que se publica, ya sea en papel y sobre todo de forma digital; el anarquismo siempre ha sido muy rico en materia editora y lo continúa siendo. En cualquier caso, ya adelantamos que Apunts es modesto, sin grandes pretensiones, pero convencid@s de que con nuestra mirada ayudaremos positivamente a expandir el Universo Libertario.

Advertimos que nuestro boletín no está sujeto a ninguna periodicidad concreta; lo editaremos según lo requieran las circunstancias.

La edición se realizará en papel y será distribuida por diferentes espacios afines y otros. Se podrá adquirir de manera gratuita.  

Estará disponible en formato digital, en PDF, para su descarga y lectura en nuestro blog. 


Verano 2026

Tierras Bajas del Cinca


Centro de Estudios Libertarios José Alberola


Apunts Llibertaris en pdf:    

https://centrodeestudioslibertariosjalberola.blogspot.com/p/apunts-llibertaris.html

 



miércoles, 15 de julio de 2026

19 de julio, 90 años de la utopía vivida

A pesar de todos los inconvenientes y torpezas, la revolución española tuvo el acierto de realizarse a sí misma. La obra revolucionaria de las colectivizaciones será su huella indeleble en el espacio y el tiempo.

José Peirats.


El golpe de estado del 17-18 de julio de 1936 y la guerra que se prolongó oficialmente hasta el 1 de abril de 1939, constituye uno de los hechos más reinterpretados de la historia de España, si nos atenemos a la cuestión puramente bélica. Pero si hablamos del proceso revolucionario que surgió y acompañó durante todo el conflicto, el silencio se impone de tal manera que, noventa años después, continúa siendo desconocido para una inmensa mayoría.

El 19 de julio de 1936, pocas horas después de la sublevación militar, las trabajadoras y trabajadores de las organizaciones obreras se echaron a las calles de Barcelona y de otras capitales de provincia, pero también en muchas ciudades y pueblos de España para parar el golpe militar. Su determinación frustró, en un principio, las intenciones criminales de un ejército bregado en las guerras coloniales del Rif y el norte de África.

No hay que olvidar que el golpe de estado, fue una conspiración militar y política auspiciada desde las clases privilegiadas; la oligarquía económica y aristocrática: grandes empresarios, rentistas, latifundistas y grandes propietarios de tierra, la élite de la iglesia católica y la derecha política más reaccionaria. Y que contó con el apoyo de los regímenes fascista italiano y nazi alemán, una ayuda que llegó mucho antes del inicio del golpe de estado; con grandes sumas de dinero, material de guerra, además de asesoramiento militar y de los servicios de inteligencia.

Hoy continuamos rememorando los heroicos sucesos insurreccionales que consiguieron poner de rodillas a todo un ejército bien armado, pero también la Revolución Social que el pueblo trabajador protagonizó a partir de entonces. Lo acontecido en la España de aquellos años, representa uno de los mayores logros sociales de la historia reciente. En aquel breve espacio de tiempo, y en plena guerra, se desarrollaron muchas de las formulas organizativas y económicas, promulgadas por el anarquismo y el anarcosindicalismo.

En buena parte de la geografía leal a la República, en ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia, municipios medianos, pero también en grandes zonas rurales de Aragón, Castilla, Cataluña y Levante, las instituciones del Estado quedaron incautadas, ayuntamientos y gobiernos territoriales, pero también los estamentos armados y el propio ejército, quedaron supeditadas a la voluntad popular. Se organizaron Columnas de milician@s, con obrer@s voluntari@s, embrión del Ejército Popular de la República, que fueron las que consiguieron parar el avance del ejército fascista, determinando y delimitando los diferentes frentes de guerra.

Surgieron organismos revolucionarios como los Comités Revolucionarios Locales, primero, los Consejos Municipales después. A nivel regional se crearon estructuras más grandes como el Comité de Milicias de Cataluña o el Consejo de Aragón, entre otros. Se socializaron los medios de producción, la propiedad de la tierra se colectivizó, también la industria; fábricas, talleres etc. La economía quedó bajo control obrero. La experiencia organizativa, proveniente en gran medida, del Movimiento Libertario, contribuyó a realizar grandes transformaciones sociales, dando prioridad, a los exiguos servicios de salud, asilo social a las personas mayores, huérfanos y refugiad@s de guerra. Destacar que todo lo relacionado con la cultura tuvo una especial atención por la Revolución, priorizando la enseñanza; se dio impulso a la frágil infraestructura creada recientemente por la República, además de organizar un sistema educativo propio, creando escuelas donde eran inexistentes. También el cine y el teatro fueron muy cuidados, favoreciendo la llegada, de estas artes, a las zonas rurales y pueblos más recónditos, y toda una red de bibliotecas públicas, como la que se creó en Fraga, la primera en la historia de la ciudad. 

Por esa razón desde el Movimiento Libertario hemos mantenido siempre viva la memoria, insistiendo en el recuerdo de la Revolución Social del 19 de Julio de 1936, algún@s lo hacemos alejados de la autocomplacencia y de cualquier dogma. Estudiamos sus aciertos y errores; aprendiendo de lo que es capaz de alcanzar la clase trabajadora cuando toma conciencia y se organiza; cuando lo hace por un bien común, al margen de cualquier estructura de poder y poniendo en cuestión las decisiones de las burocracias y jefes sobrevenidos.

El anarquismo está muy enraizado en España. El orgullo, la resistencia, son valores propios de nuestra gente. Entre nosotr@s, la anarquía es una actitud natural que nace de la rebeldía ante la injusticia. No es una teoría. El ser humano de cualquier época tendrá siempre ese espíritu de rebeldía. Abel Paz

 

Desde las Tierras Bajas del Cinca

Fraga 14 Julio 2026


Centro de Estudios Libertarios José Alberola





domingo, 19 de abril de 2026

Cartografía anarquista. Un paseo por la historia social de Fraga

 


Desde el Centro de Estudios Libertarios José Alberola, presentamos esta Ruta a modo de guía cartográfica donde reconocer los lugares en los que se desarrollaron algunos de los acontecimientos más relevantes de la historia del anarquismo en Fraga, desde principios del pasado siglo veinte hasta los años treinta.

Las ideas libertarias y el anarcosindicalismo enraizaron muy pronto en Fraga y las Tierras Bajas del Cinca, siendo parte activa del asociacionismo obrero y social desde entonces. Llegando a alcanzar gran notoriedad en momentos históricos concretos: en los años veinte, en los años treinta, durante la guerra y la revolución de 1936, incluso en los oscuros años de la dictadura franquista, en la clandestinidad y en el posfranquismo.

Agustín Orús libertario desde su adolescencia, nacido en Fraga en 1918, contaba que su abuela le cantaba, siendo niño, el histórico himno anarquista Hijos del Pueblo. Está documentado el conflicto laboral de 1906, como consecuencia de la falta de trabajo por la paralización de las obras del Canal de Aragón y Cataluña (conocido inicialmente como el Canal de Tamarite de Litera). Se convocó una huelga reclamando pan y trabajo. Hubo barricadas cortando el acceso a la ciudad a la altura del puente sobre el Cinca con enfrentamientos con la Guardia Civil, con el trágico resultado de varios muertos, entre los que se encuentran cinco obreros y un guardia civil, y varios detenidos. En esa época se cantaba una copla que decía: El canal de Tamarite, ni lo han hecho ni lo harán porque no quieren los ricos que los pobres coman pan.

De los años veinte y treinta queda el recuerdo de la lucha anarcosindicalista y el activismo cultural y libertario: la huelga de mujeres trabajadoras de la industria manufacturera de higos secos. La intensa actividad desarrollada desde la Sociedad Cultural Aurora -ateneo libertario- con la compra de un solar y la construcción de una casa por la propia militancia, donde se instaló la escuela racionalista con José Alberola como maestro, además del Sindicato, biblioteca, grupo de teatro y de un grupo de Juventudes Libertarias, etcétera. 

En la insurrección anarquista de diciembre de 1933, hubo participación activa en varios pueblos de la comarca, sobre todo en Belver de Cinca; no en Fraga, aunque sí padeció la represión, con varias detenciones y clausura del Sindicato por orden gubernativa. Fueron muchas las detenciones de militantes anarquistas, de pueblos de las Tierras Bajas del Cinca, que estuvieron varios días presos en la cárcel de Fraga (sede del partido judicial) hasta su traslado a la prisión de Huesca.

Especial mención merece el proceso revolucionario de julio de 1936: creación del Comité Popular Revolucionario, la colectivización de la tierra y la incipiente industria. El Consejo Municipal, la creación de la primera biblioteca pública, Hospital de Sangre o la sede del primer Consejo de Aragón, etc.

Hemos incluido en la Ruta los domicilios particulares donde vivieron Agustín Orús y Valero Chiné, militantes libertarios de Fraga con una larga trayectoria, además del domicilio donde nació Liberto Sarrau, histórico militante anarquista, miembro del grupo Quijotes del Ideal de las Juventudes Libertarias de Barcelona y muy vinculado a Fraga; también la casa donde vivió José Alberola.

Tampoco queremos dejar de mencionar a la militancia anarquista —con especial relevancia— que residió en Fraga o, por diferentes circunstancias, visitó el pueblo o la comarca. Además de José Alberola y su hijo Octavio, no podemos olvidarnos de Ramón Acín, Felipe Alaiz, Buenaventura Durruti, Ricardo Sanz, Joaquín Ascaso, Francisco Ponzán, Manuel Lozano, Joaquina Dorado, Emma Goldman y tantas y tantos otros.  

La Ruta no sigue ninguna cronología concreta; hemos intentado hacer un recorrido circular para que sea más sencillo el recorrido. La mayor parte de las localizaciones se encuentran en el casco histórico de la ciudad, con la excepción de la última localización (la  número 24), que se encuentra en la margen derecha del río. Es cierto que varios de los lugares mencionados corresponden al periodo de guerra y el proceso revolucionario de 1936-1938.

No es un trabajo definitivo, sino en construcción permanente. Somos conscientes de cuán rica es la historia del anarquismo en Fraga y en las Tierras Bajas del Cinca; eso nos anima a continuar investigando y recopilando datos. En cualquier caso, la guía intenta dar continuidad al trabajo de divulgación histórica que desde el Centro de Estudios Libertarios José Alberola hemos desarrollado durante años, también con los diferentes paseos guiados, organizados junto a la organización anarcosindicalista de Fraga.

Decir que nuestra pretensión no es académica ni científica; en cualquier caso, siempre contrastamos lo que afirmamos. La mayor parte de la información de la que se nutre la Ruta corresponde a las aportaciones personales de compañer@s que fueron testigos o participaron en los acontecimientos históricos que relatamos; esa condición merece todo nuestro respeto y credibilidad. 

Animamos a todo el mundo a pasear por las calles de Fraga con otra mirada y el entendimiento abierto. La historia del anarquismo forma parte de todas las personas que anhelamos y trabajamos para alcanzar la justicia social y la libertad plena. 

Si necesitas ampliar información, puedes ponerte en contacto con nostr@s a través del correo electrónico: celalberola@gmail.com

Fraga, primavera de 2026

Centro de Estudios Libertarios José Alberola

Ruta anarquista: 

https://centrodeestudioslibertariosjalberola.blogspot.com/p/un-paseo-por-la-historia-social-de-fraga.html



domingo, 1 de febrero de 2026

José Alberola. Apuntes biográficos

 

J. Alberola y alumnos. Fraga años treinta siglo XX

Escrito realizado, en el 2006, por un compañero de Fraga, publicado en varios medios libertarios.

  

 

JOSÉ ALBEROLA, MAESTRO RACIONALISTA

Apuntes biográficos,  Fraga 1933-1937


A modo de presentación

En primer lugar, pienso que es conveniente hacer alguna aclaración; el presente escrito no está realizado por ningún historiador, ni mucho menos escritor profesional. Soy consciente, además, de los muchos datos, y seguramente importantísimos, que no voy a mencionar. Algunos por propia obviedad, por la falta de espacio; otros por puro desconocimiento. Sin embargo, este trabajo no pretende dejar cerrada o zanjada ninguna cuestión, más bien lo contrario; tampoco quiero que se interprete como una oda o culto a la personalidad del personaje. Mi intención no es otra que la de contribuir con esta pequeña aportación de notas y apuntes recogidos a través del tiempo, de algunos libros y de las muchas conversaciones con mis compañer@s mayores, a rescatar del olvido una parte de nuestra historia y la de compañer@s de la altura moral como lo fue José Alberola. 

José Alberola. México años sesenta siglo XX

 

Apuntes biográficos

José Alberola Navarro nació el año 1895 en Ontiñena, pueblo de la comarca del Bajo Cinca en el sur de la provincia de Huesca, aunque la mayor parte de su vida transcurrió fuera de su tierra natal, a excepción de los años vividos en Fraga, pueblo de la misma comarca y muy cercano a Ontiñena. 

Militante anarquista y maestro de profesión de conocido prestigio, dentro y fuera del Movimiento Libertario de la época. Fue seguidor de la Educación Racionalista, corriente difundida por el pedagogo Francisco Ferrer i Guardia. Trabajo siempre en centros que impartían este método, y en varios lugares de España, donde incluso colaboro a fundar algunas de estas escuelas: en Barcelona, en Olot (Girona), en Elda y Játiva (Valencia), en Alaior (Menorca), en Viladecans (Barcelona), además de Fraga. 

Su compromiso con el anarquismo lo llevó a participar en muchos acontecimientos históricos, donde su profesión y militancia fueron siempre de la mano. Participó activamente en la Prensa Obrera y Anarquista, como redactor y articulista en publicaciones de renombre: SOLIDARIDAD OBRERA, TIERRA Y LIBERTAD, LA REVISTA BLANCA... Por citar algunas, es conocida también su contribución en la aparición del periódico EL PRODUCTOR, que junto a Manuel Buenacasa (otra gran figura del anarcosindicalismo aragonés) pusieron en marcha en Blanes, Girona.

A fecha de hoy no se puede asegurar con exactitud su participación en aquella reunión del año 1927 en Valencia, donde se funda y constituye la Federación Anarquista Ibérica. Aunque sí se sabe que tuvo cargos de responsabilidad en los primeros Comités Peninsulares constituidos.  

En 1930, participó en un gran mitin en Barcelona junto a Companys, Rovira y Samblancat, en pro de la amnistía de los presos políticos y contra la represión, entre ellas la expulsión de España de Francesc Macià.

En 1931 participa como delegado en el III Congreso Confederal de la CNT en Madrid, representando al Sindicato de Gironella. Su intervención en una de las ponencias sobre las Federaciones de Industria es recogida en las actas; su tesis defendida será contraria a la implantación de dichas federaciones, argumentando que dicho planteamiento alejaba el ideario anarquista de la CNT.  “Los que propugnan por las Federaciones de Industria han perdido fe en el valor del hombre y se lo conceden al engranaje... no queremos la continuación del capitalismo sin capitalismo... El ideal es lo que mantiene la fe. Nosotros no aceptamos nada que se acerque al estatismo”.



Su llegada a Fraga

Mientras tanto, sus primeros pasos o llegada a Fraga, según declaraciones de Agustín Orús, lo hace a principios de los años veinte, época en la que ya ejercía como maestro. “... Conocí a J. Alberola en los años treinta; vino a Fraga el año 1933, pero ya estuvo antes, en el año 1922, y en esa época ya daba clases en su casa; dos antiguos alumnos eran amigos míos.” Aunque la etapa más conocida y documentada sea la de los años treinta, periodo en el que se instala y vivirá con su familia hasta mediados de 1937.

Cuando J. Alberola llega a Fraga, se encuentra con un gran ambiente libertario. La CNT funcionaba desde 1918 (aunque algunas fuentes apuntan que ya había un grupo anarquista en los años anteriores); se habían constituido recientemente las JUVENTUDES LIBERTARIAS y un “ateneo libertario” que, con el nombre de SOCIEDAD CULTURAL AURORA, funcionaba desde que la dictadura de Primo de Rivera declaró ilegal a la CNT.

Cuando la dictadura empuja a la clandestinidad al Sindicato, en muchos pueblos y ciudades la militancia confederal se reorganiza en asociaciones culturales y, en muchos casos, serán ellos mismos quienes las pongan en marcha. “…el ateneo era muy dinámico, teníamos un grupo artístico y hacíamos representaciones de teatro y giras libertarias por los pueblos de la comarca, y una rica biblioteca que ponía los libros a disposición de los asociados. En esos años compramos un solar y se construyó entre todos los socios la casa que albergaba nuestra sede y donde se desarrollaban la mayor parte de las actividades…”  (1). Paradójicamente, durante el llamado bienio negro, el gobierno de la República es quien de nuevo declara ilegal a la CNT y, en Fraga, será la SOCIEDAD CULTURAL AURORA quien tomará de nuevo el relevo a la organización anarcosindicalista, hasta el triunfo del FRENTE POPULAR el 16 de febrero de 1936.       

Con la llegada de Alberola se pone en marcha la Escuela Racionalista, por la que pasarán muchos niños y niñas de Fraga, además de muchos adultos; el analfabetismo, como en la mayor parte de España, es muy alto en esos años. En este sentido, se organizaron turnos nocturnos para dar clases después de la jornada laboral, también para los adultos. Es importante resaltar que, para ser alumno de la escuela (como en la mayor parte de las escuelas racionalistas), no era necesariamente ser hij@ o miembro ni de la CNT ni hacía falta ser, ideológicamente hablando, anarquista. Hay información contrastada que así lo confirma. Sí es cierto que era la clase trabajadora la que más frecuentaba la escuela y que, cuando menos, el recelo era notorio entre la clase más acomodada. Valero Chiné nos cuenta en sus memorias: “...Yo tan apenas le conocía (J. Alberola), pero era el único maestro que daba clases a las horas que mejor le fueran al discípulo... Me puse de acuerdo con él para asistir a sus clases a las nueve de la noche. Aunque contaba con quince años, tan apenas sabía leer ni escribir, pues con once años ya estaba trabajando.   ...cuál sería mi sorpresa cuando, al enterarse mi patrón de que el maestro que iba a darme las clases era Alberola, me espetó que ya podía buscarme otro trabajo. ... Lo cierto es que Alberola era muy estimado entre las gentes humildes y los trabajadores, no así para los patronos y la clase adinerada.”(2)

Josefa Calucho Ballesté, vecina del domicilio familiar de Alberola y antigua alumna, recordaba en una entrevista realizada para una revista local.   “… conocí al maestro Alberola. Él no recuerdo de dónde era, pero la mujer era de Palafrugell y se llamaba Clara. Tenían una niña, Eli, y un niño, Octavio. Él daba clases en la Cultural (con este nombre era conocida la Sociedad Cultural Aurora por los vecinos de Fraga) en la calle que ahora se denomina Alcázar de Toledo. Era muy buen maestro y los que éramos alumnos suyos aprendíamos mucho... Para nosotros eran muy buenas personas y fueron muy buenos vecinos.”(3)

Guerra y  revolución

Con el golpe militar del 18 de julio y el posterior estallido de la guerra, el Alcalde y toda la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Fraga dimiten; de este modo y tal como se desarrollaron los acontecimientos, la administración política local pasará a ser gestionada por un nuevo organismo. Como en otros pueblos y ciudades, las organizaciones libertarias, como la CNT y la FAI, no solo entraron a formar parte de dichos organismos, sino que en muchos casos, tal y como sucedió en Fraga, fueron los impulsores y desde luego los protagonistas principales. Es de resaltar que en aquel momento la CNT era la fuerza “política” y sindical de izquierdas más importante y numérica de Fraga. Sí es cierto que algunos republicanos y, sobre todo, miembros de las Juventudes de Izquierda Republicana tenían como referencia sindical a la CNT, llegando a formar parte además como socios.

Papel moneda Comité Antifascista de Fraga 1936


El de Fraga recibió el nombre de Comité Popular Antifascista; este Comité estaría formado por la CNT y el Frente Popular, la agrupación de partidos de izquierda, pero que aquí solamente contaba con una pequeña agrupación de Izquierda Republicana, representada hasta entonces por el alcalde Joaquín Viladrich (hermano del pintor Miguel Viladrich).

Cabe destacar que en Fraga los elementos facciosos o simpatizantes con los golpistas no se manifestaron públicamente y las fuerzas políticas leales a la República controlaron muy rápidamente la ciudad. Por otro lado, la única institución armada existente era un cuartel de la Guardia Civil con una pequeña guarnición de guardias, la cual fue “neutralizada” muy rápidamente gracias a la osada acción de los libertari@s y republican@s locales. Y obligada a abandonar la ciudad y trasladada al frente de guerra los primeros días después del golpe.

Casi al mismo tiempo llega la colectivización, siendo una de las importantes de Aragón; con esta nueva situación se crea un nuevo organismo municipal llamado Consejo Comunal de Fraga, siendo su presidente José Alberola. Su duración fue tan solo de unos meses, no llegando a cumplirse ni un año de existencia, hasta mediados del 1937, fecha en la que el gobierno de la República del Dr. Negrín declara ilegal todo el proceso colectivista y decreta la disolución de todos los organismos revolucionarios, entre ellos el Consejo de Aragón. Es justamente en ese momento cuando la 27.ª División de Enrique Lister es desplazada desde el frente hacia la retaguardia aragonesa, hostigando a los colectivistas, hasta que se siente con el poder suficiente y otorgado desde el gobierno de la República para arrasar literalmente los pueblos y las colectividades del Aragón libertario.

Durante ese periodo que va desde el mes de julio del 1936 hasta prácticamente el mes de agosto del 1937, Alberola se convierte en un personaje clave tanto en el desarrollo político como en lo social y cultural, y no solo en Fraga, también en la comarca del Bajo Cinca. Destacamos además su oposición férrea a los abusos de poder y a la violencia gratuita, viniera de donde viniera, incluso poniendo en grave peligro su propia vida. Josefa Calucho, testigo de excepción, explicaba además dos anécdotas muy reveladoras del carácter de Alberola: “...Mi habitación daba justo debajo de donde al parecer hacían reuniones. Podía escuchar todo lo que hablaban. Cuando estalló la guerra y entre tanta agitación por Fraga, Alberola les dijo a los que se reunían con él: Y ahora que habéis ocupado las casas de los ricos, ¿qué hay que hacer, sacaros a vosotros? “Cuando corrían las listas para matar gente, Alberola escondió a algunas personas en su propia casa. Nosotros hacíamos como si nada supiéramos.”(3)

Es conocido además el enfrentamiento que Alberola tuvo con un grupo armado que irrumpió en Fraga a los pocos días del inicio de la guerra, exigiendo la entrega inmediata y fusilamiento de las personas detenidas preventivamente a las pocas horas del levantamiento militar y sospechosas de simpatizar con los fascistas.  “Alberola se enfrentó directamente y argumentó su oposición a los fusilamientos hasta tal punto que incluso estuvo a punto de ser fusilado por traidor... y tú, ¿de parte de quién estás?, le espetaron” (2). Quiero resaltar que dicho grupo o comando, por decirlo de alguna manera, a fecha de hoy no se conoce su filiación política, ni a qué Columna pertenecían; hay diferentes versiones, pero pocos se atreven a señalar ninguna con exactitud.

Quizá otro dato a destacar del periodo inicial de la guerra es el desarrollo de algunos de sus proyectos, en el terreno cultural y educativo. En primer lugar, fue el responsable de organizar lo que sería la nueva Escuela Pública, y en plena guerra. Para ello contó con la colaboración de algún maestro de Fraga: “El 6 de agosto llegó a Fraga Salvador Orús, maestro local, de regreso de participar en unos cursillos de promoción... José Alberola le planteó la necesidad de organizar la escuela para el nuevo curso... Se adecentaron las escuelas al tiempo que se buscaron posibles maestros para los diferentes grupos. Manuel Galicia, con la carrera de maestro recién terminada, Salvador Labrador Novials en el último curso de magisterio, son los primeros con quien contó.  Maleneta y la maestra retirada doña Mercedes Nart son el resto de maestros con quienes pudo iniciar el curso”…  “Seguimos los criterios de la Institución Libre de Enseñanza, con un amplio proyecto de trabajo hacia los alumnos, donde además de las asignaturas habituales se incluía música. La escuela la empezamos con mucha ilusión, con un total de ocho grupos.”(4) El nombre que recibió la nueva escuela fue el de Francisco Ferrer i Guardia. Al mismo tiempo y también gracias a su influencia, se organizó la que sería la primera Biblioteca Pública de Fraga.  “Fui Consejero de Cultura del Consejo Municipal de Fraga; creamos una biblioteca pública que tuvo muy buena aceptación. Esta biblioteca se inició con donativos de gente de Fraga... Se instaló en un bar bastante amplio... Las mesas y las sillas que habían servido para tomar café o jugar a las cartas se convirtieron para leer y crear cultura”. (5)

Gastón Leval hace un informe muy interesante y detallado sobre la colectividad de Fraga, que coincide mucho con los testimonios de "nuestros abuelos", sobre todo en el aspecto de las realizaciones constructivas, tanto en lo productivo propiamente dicho como en el aspecto social, y que no voy yo aquí ahora a reproducir, por cuestión de espacio.

Primer "Bando" del Consejo de Aragón. Fraga 18 de octubre 1936

También es razón a resaltar su paso por el Consejo Regional de Defensa de Aragón, el organismo nacido de la revolución, constituido en octubre del 1936 y que en sus primeros días de existencia fijó su residencia en Fraga, antes de ser trasladado a Caspe. En el primer consejo, José Alberola fue nombrado Consejero de Instrucción Pública. Estos son unos recortes del articulo-proyecto,  escrito por Alberola, donde hace un esbozo sobre su planteamiento educativo desde su consejería y el cual me parece muy interesante recuperar aquí: “La Nueva Escuela. Eduquemos, instruyamos racionalmente”… Puede decirse, con toda exactitud, que la ciencia de la educación consiste en la elaboración de las materias que han de presentarse según el orden que las necesidades del niño exijan. A los maestros, a los verdaderos pedagogos por vocación y no por lucrativo profesionalismo, es a quienes corresponde conocer esas necesidades y satisfacerlas racionalmente... Siendo la razón la facultad más preciada del hombre, todo pedagogo que estime la lógica y quiera ser probo con la especie a que pertenece, no hará materia de enseñanza sino lo que experimentalmente se sabe cierto, y las consecuencias que de ello razonablemente saque serán relación de causa a efecto a fin de que, interpretando la verdad en las cosas, los seres y los fenómenos todos, la conciencia humanitaria del hombre progresivo prevalezca. A nuestro entender, en esta situación antidogmática y prácticamente experimental, debe encauzarse el espíritu de la Nueva Escuela, persiguiendo la alta finalidad de que en el libre juego de sus actividades cada uno llegue a ser el motor de su propia voluntad fecunda y creadora, pues dignificar a los hombres es darles finalidad propia”. 

Su cargo duraría poco tiempo, debido en buena parte a las desavenencias ideológicas, fruto del nuevo rumbo político tomado con la entrada de partidos políticos en el Consejo y con lo que Alberola no estaba de acuerdo, llegando a abandonar su Consejería por propia voluntad.

El mes de agosto de 1937 y forzado por los acontecimientos que derivaron de los llamados sucesos de Mayo de 1937 y con el desmantelamiento del Consejo de Aragón, la persecución policial de los consejeros, así como la destrucción de toda la estructura colectivista en Aragón, incluyendo Fraga. Alberola y su familia se ven forzados a abandonar Fraga.   Apuntar que, antes de partir al exilio, y casi al final de la guerra, se trasladaron hasta Viladecans (Barcelona), donde se hizo cargo de la escuela racionalista de esta ciudad, prácticamente hasta la “caída” de Barcelona por las tropas franquistas. Parte hacia el exilio junto a su familia, primero a Francia y posteriormente a México, país donde vivirá hasta el final de sus días. 

En México, trabajó y colaboró junto al exilio republicano español a fundar algunas instituciones educativas, como el Colegio Cervantes o el Colegio Madrid, colegio este último en el que trabajó como profesor de literatura durante 18 años. Al mismo tiempo, participó activamente con el Movimiento Libertario español en el exilio, siendo asiduas sus colaboraciones en las publicaciones TIERRA Y LIBERTAD de México o CENIT de Francia, entre otras. Murió asesinado en oscuras circunstancias el 1 de mayo de 1967.

Quiero terminar con un párrafo escogido del libro de Felipe Alaiz, TIPOS ESPAÑOLES: “...Alberola, amigo de la desobediencia integral y matizada, sin troquel, amigo del español que no lee hasta el punto de enseñarle a leer para que no lea lo que leen los que jamás leyeron por su cuenta y que están infectando el ambiente de específicos en vez de dar a la intemperie su propio sol y al agua marina su propia sal y su propio yodo”.

 

Fraga noviembre 2006

J. Carlos Chiné Royes 

Albañil y anarcosindicalista

 

J. Alberola junto a su compañera Clara, su hijo Octavio y Manuel González. Ciudad de México 1949

 

FUENTES CONSULTADAS

 

FUENTE ORAL:

 

(1) AGUSTÍN ORUS ORTIN, natural de Fraga y militante de la CNT de Fraga y de la Sociedad Cultural Aurora en los años treinta y alumno de J. Alberola, fallecido en el 2001.

 

(2) VALERO CHINÉ BAGUE, natural de Fraga y militante de la CNT de Fraga y de la Sociedad Cultural Aurora desde los años treinta y alumno de J. Alberola

 

(3) JOSEFA CALUCHO BALLESTE, natural de Fraga, vecina de la familia Alberola en los años treinta, y alumna de J. Alberola, fallecida 2005

 

(4) SALVADOR ORUS, natural de Fraga, maestro de profesión.

 

(5) JOSE de DIOS AMILL, natural de Fraga, fue Consejero de Cultura en el Consejo Municipal, 1936-1937

 

 

OTRAS FUENTES:

 

 BIBLIOGRAFÍA:

 

DÍEZ TORRES Alejandro A.: Orígenes del cambio regional un turno del pueblo Aragón 1900-1938 confederados solidarios, Madrid, U.N.E.D., Universidad de Zaragoza, 2003

 

IÑIGUEZ Miguel: Esbozo de una enciclopedia histórica del anarquismo español, Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo, 2001.

 

CARRASQUER Félix: Las colectividades de Aragón un vivir autogestionario promesa de futuro, Barcelona, Laia/Divergencias, 1986

 

SOLÁ Pere: Las escuelas racionalistas en Cataluña 1909-1939, Barcelona, Tusquets, 1978

 

CARDONA PONS Floria: Episodis de la Menorca llibertària, Palma de Mallorca, Ateneu Llibertari Estel Negre, 2005

 

LEVAL Gastón: Colectividades Libertarias en España. Madrid, Editorial Aguilera, 1977

 

GOMEZ CASAS Juan: Historia de la FAI, Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo, 2002

 

ARTICULOS aparecidos en la Revista BATECS, Nº4 1989, edita: Institut  dÉstudis del Baix Cinca. Fraga.

 

ARTICULOS aparecidos en la Revista FOGARIL I CALAIXERA Cuadernos de Memoria Nº 56 diciembre 2004. Fraga