domingo, 18 de octubre de 2026

Fraga, capital efímera del Aragón revolucionario

El sembrador. Millet


Fraga, capital efímera del Aragón revolucionario

El Consejo de Aragón en las Tierras Bajas del Cinca. Octubre-diciembre de 1936


Juan Carlos Chiné, albañil y anarcosindicalista en el medio rural.

Centro de Estudios Libertarios José Alberola


Entre toda la obra de transformación realizada por los trabajadores, la que en Aragón marcha hacia su destino de superaciones continuas es, especialmente, señera. Es obra del pueblo aragonés representados por su Consejo.

Alardo Prats. 1937

 

En agosto de 1936, las tres capitales de provincia de Aragón y casi la mitad de su territorio estaban en manos de los sublevados fascistas del 18 de julio; la otra parte había resistido el embate y parado el golpe militar. Entre los pueblos que se mantuvieron leales a la República se encontraban Fraga y los de la ribera del Cinca, en el sureste de Huesca. Conviene recordar que la mayor parte de los cargos de las corporaciones municipales habían dimitido a los pocos días de conocerse la noticia del levantamiento militar, provocando un “colapso” en la ya de por sí exigua administración municipal de la época.

Fraga será de los primeros municipios donde se crea un órgano revolucionario que se hizo cargo de la administración local; con el nombre Comité Popular Antifascista. Dicho comité estuvo formado por destacadas personalidades republicanas y anarquistas. Se colectivizó la tierra y la poca industria existente: albañiles, carpinteros, herreros, modistas, sastrerías y los varios hornos de pan, etc. Se puso en funcionamiento un hospital de sangre, además de una escuela y biblioteca; al poco tiempo emitió su propia moneda de curso local; en general, se dinamizó la vida social. La fuerza numérica del anarquismo organizado era incuestionable y fueron muchas las personas que, impulsadas por las circunstancias o por simpatía con las ideas libertarias, se sumaron a la causa revolucionaria; entre ellas, cabe resaltar el alcalde dimisionario Joaquín Viladrich del Frente Popular.

Los orígenes del Consejo Regional de Defensa de Aragón o Consejo de Aragón los encontramos, sobre todo, en la enorme influencia que la CNT y las ideas libertarias ejercieron desde años en buena parte de la población aragonesa, no solo en las zonas urbanas, sino también entre las que habitaban el extenso Aragón rural. Sin obviar el influjo regeneracionista de Joaquín Costa y de cierto republicanismo federal.

El lV Congreso Nacional de la CNT, celebrado en Zaragoza en mayo de 1936, aprobó, entre otros acuerdos, la resolución: Concepto Confederal del Comunismo Libertario donde se desarrolla todo un “programa político” ante una hipotética revolución social venidera y, entre otras cuestiones, se determina la organización territorial de manera federal y autogestionada.

El 6 de octubre de ese mismo año, ya en plena guerra, la Regional de Aragón, Rioja y Navarra de la CNT convocó un Pleno Extraordinario en Bujaraloz -municipio monegrino donde estaba instalado el Cuartel General de la Columna Durruti-. Asistieron y participaron delegaciones de sindicatos cenetistas de casi 140 pueblos aragoneses, además de representantes de las diferentes columnas confederales asentadas en el territorio, entre ellas la Columna Durruti, la Columna Roja y Negra y la Columna Ascaso. El Pleno acordó la creación del Consejo Regional de Defensa de Aragón. En Alcañiz, días después, el Comité Regional decidió fijar la sede provisional del Consejo en Fraga.

Es oportuno recordar el Pleno Nacional de la CNT celebrado en Madrid dos semanas antes, en el que se acordó la creación de Consejos Económicos y de Defensa que contribuyeran a sostener las conquistas revolucionarias desde julio de 1936. Se crearon Consejos en diferentes territorios de la España republicana donde el Movimiento Libertario y Revolucionario tenía mayor influencia, como es el caso de Asturias-León, aunque es cierto que no tuvieron la repercusión y el alcance del Consejo de Aragón.

El Consejo fue un organismo basado en los principios y la experiencia anarquista, sin la coerción de leyes ni la fuerza de las armas; una estructura supramunicipal organizada de manera federal, que abarcó todo el territorio del Aragón republicano. Hay que reconocer que nació de la voluntad y del libre acuerdo de los pueblos liberados y del movimiento colectivista; sobre todo, de la necesidad de dotarse de medios que mantuvieran unido el territorio en lo económico y en lo social. Su objetivo principal era dar solución a los problemas provocados por el abandono secular del Estado y agravados por la guerra.

En Fraga y los pueblos del Cinca, se tardó muy poco en colectivizar la tierra y en crear organismos administrativos locales. En agosto de 1936, en Albalate de Cinca se celebró un Pleno Comarcal, con la participación de 21 pueblos, donde se acordaron cuestiones como la colectivización y la creación de estructuras comarcales, con la idea final de implantar el Comunismo Libertario, que no se llegó a dar en su totalidad, pero sí en gran medida. El alcance de las más de 400 colectividades repartidas por todo el territorio aragonés, con cerca de 100.000 personas adheridas, pone de relieve la magnitud del movimiento revolucionario.

El 18 de octubre, Fraga se convirtió en la capital administrativa de Aragón, ese mismo día se hizo público un manifiesto del Consejo Regional de Defensa de Aragón en el que aparecían los nombres de todos los consejeros. En esta ciudad se editaron los primeros números del Boletín del Consejo y se instaló la sede principal en el mismo edificio del Ayuntamiento, en el Palacio Montcada. A los pocos días, algunas consejerías trasladaron sus oficinas a la finca de Monte Julia, en el término municipal de Belver de Cinca. Así lo recuerda Joaquín Ascaso en sus memorias:

Celebramos nuestra primera reunión en el Municipio de Fraga, la ciudad que tanta participación ha tenido en la historia de Aragón y de España. Parecían resucitar las antiguas generaciones. Fueros de Aragón. Maza de Fraga, Libertad. Libertades. El dique de nuestra seriedad era suficiente para contener todo el entusiasmo de las tareas preliminares. Voluntad de triunfo que allanaría cuantos inconvenientes surgieran.

El primer Consejo se estructura en siete departamentos o consejerías: Orden Público y Justicia, Información y Propaganda, Agricultura, Instrucción Pública, Transporte y Comunicaciones, Economía y Abastos, Trabajo. Joaquín Ascaso será elegido Presidente del Consejo. Todos los consejeros son miembros de la CNT. A destacar la figura del maestro José Alberola, nombrado consejero de Instrucción Pública, que en ese momento era el responsable de la escuela racionalista de Fraga. Durante años había contribuido a abrir escuelas en varios puntos de la geografía española, compaginando trabajo y militancia. Había participado en la fundación de la FAI y era uno de los oradores habituales en conferencias y mítines propagandistas del anarcosindicalismo, además de colaborador asiduo en la prensa anarquista.

Paradójicamente, Aragón alcanza así por primera vez en la historia moderna su “autonomía territorial”, postergada durante años por las vicisitudes políticas, la escasa motivación aragonesista y republicana y, sobre todo, por la llegada de la guerra. En cualquier caso, no se puede comparar con otros organismos territoriales de ese momento, por el carácter revolucionario del proceso constituyente del Consejo. Así nos lo recuerdan las primeras resoluciones del Consejo publicadas desde Fraga los días 18 y 28 de octubre, respectivamente:

(…)No se trata, pues, de un estamento más. Nuestro Consejo de Aragón no es igual a la Generalitat de Cataluña. Tendrá quizá alguna similitud, pero su diferencia es notable. La Generalitat se creó de acuerdo a unos cánones constitucionales y a las características de una región. Nosotros hemos nacido sin pedir permiso a nadie más que al pueblo soberano. (…)

(…)La revolución que viene produciéndose en Aragón nos obliga a ser distintos de las demás regiones. No quiere esto decir que tengamos un concepto cantonalista. El cantón implica reducción, frontera. Cantón, en Aragón, es un lugar destinado a juego de pelota, con paredes enfrente y a los lados: una especie, en fin, de encajonamiento. Lo contrario, precisamente, a nuestra idea de amplia, absoluta universalización. Pero repárese bien: la revolución no se hace a fuerza de leyes; que nadie nos tome por legisladores. Somos una convención revolucionaria que se nutre de la savia revolucionaria que nos llega de los pueblos liberados. (…)

La capitalidad de Fraga será efímera: a finales de diciembre de 1936, el Consejo se trasladará a Caspe, población de la provincia de Zaragoza, donde permanecerá hasta su disolución manu militari en agosto de 1937 por las tropas de Lister. La brevedad del primer Consejo no estuvo reñida con la intensidad de los acontecimientos. Desde el primer momento, tuvo que lidiar con muchos detractores, sobre todo del Gobierno central, pero también de los sectores políticos más autoritarios y supeditados a la Unión Soviética. La propia Generalitat catalana y parte del republicanismo y socialismo se mantuvieron recelosos ante la hegemonía libertaria y la influencia ejercida en buena parte del territorio. No escatimaron en lanzar bulos y acusaciones infundadas, como la de haber convertido el Consejo en un verdadero gobierno. Afirmaciones que no corresponden a la realidad por su propia naturaleza, donde la asamblea fundacional descarta esa posibilidad. Además, el Consejo no dispuso en ningún momento de una consejería o departamento de Guerra propia. Eso no impidió que recibiera toda clase de improperios, como el de gobiernillo de Fraga primero y de Caspe después.

Quizá fuera premonitorio lo ocurrido en el mismo mes de diciembre, cuando la aviación republicana bombardeó por error la antigua casa señorial de la finca de Monte Julia, donde se encontraba parte del Consejo. El aparato procedía del campo de aviación de Sariñena -población cercana-, casualmente comandado por Alfonso de los Reyes, miembro del Partido Comunista. De alguna manera, es razonable pensar que, ante todas estas hostilidades, se aceptará el reconocimiento legal ofrecido por el gobierno de Largo Caballero, con la condición de dar cabida a representantes de partidos políticos en el Consejo.

Pero fue en Fraga donde se sentaron las bases de algunos de los proyectos más ambiciosos y donde el Consejo comenzó su andadura. Una de las primeras resoluciones, con una fuerte carga simbólica, fue la de que los consejeros no percibirían sueldo alguno, una práctica heredada de la tradición cenetista, en la que ningún cargo de la organización era retribuido; manera de evitar desigualdades entre sus miembros y la corrupción. José Alberola redactó el proyecto La Nueva Escuela. Eduquemos instruyamos racionalmente, en un artículo publicado en el Boletín número 3 del Consejo. En él se perfila el proyecto inicial sobre educación. La consejería de Trabajo empezó a organizar estructuras sólidas sobre la capacidad productora y la distribución del consumo, y un proyecto de Seguridad Social. Desde el departamento de Transporte y Comunicación, dirigido por Francisco Ponzán, se empezó a organizar un ambicioso plan de comunicación de mercancías y pasajeros que incluía la mejora de carreteras y caminos rurales. Se adecuó y mejoró el servicio de correos y las líneas telefónicas. Cabe destacar la disposición de la propia Presidencia del Consejo para acabar con ciertos  abusos y desmanes cometidos por grupos armados y milicias asentadas en los pueblos liberados, una cuestión demandada por los propios habitantes y colectivistas del territorio. Otra cuestión no menos importante fue la edición del Boletín del Consejo, que se publicaría con regularidad para mantener a la población informada de todas las resoluciones que se iban adoptando, y que ilustra la labor desarrollada y la filosofía del mismo.

Este mes de octubre se cumplen 90 años de aquel intento revolucionario de subvertir las anquilosadas estructuras sociales. Es una oportunidad para mirarnos en el espejo de nuestra historia: la obrera, la de la gente común. Hacerlo sin autocomplacencia contribuirá a obtener más preguntas que certezas y nos alejará de cualquier dogmatismo, pero también nos permitirá poner en cuestión ciertos comportamientos políticos. Me parece oportuno compartir unas palabras de José Alberola, pronunciadas en una conferencia suya en Lleida en marzo de 1937:

O se cree en el pueblo o se cree en la autoridad. Si creemos en el pueblo, triunfaremos y nos apartaremos de cualquier veleidad sectaria. (…)

(…) Cuanto más vinculemos nuestro esfuerzo a los esfuerzos desinteresados, al trabajo creador, a la aspiración de libertad, a la convivencia no forzada, a la iniciativa libre, a la federación de esfuerzos, a la cultura y a la cordialidad, al progreso sin interrupción y sobre todo a los valores imponderables de la moral, más cerca estaremos del aliento popular y más propicio veremos el mañana. La revolución será así indestructible y los anarquistas tendremos, más que galardón material, la satisfacción íntima de haberla impulsado confundiéndonos con el pueblo y no apartándonos de él.

Fraga 18 de Octubre 2026




 

Fraga, abans de la guerra

Català:


Fraga, capital efímera de l’Aragó revolucionari

El Consell d’Aragó en les Terres Baixes del Cinca. Octubre-desembre de 1936

 

Juan Carlos Chiné, paleta i anarcosindicalista en el medi rural

Centre d’Estudis Llibertaris José Alberola

 

 

     Entre tota l’obra de transformació realitzada pels treballadors, la que a Aragó marxa cap al seu destí de superacions contínues és, especialment, capdavantera. És obra del poble aragonès representat pel seu Consell.

                                                                                                Alardo Prats (1937)

 

L’agost de 1936, les tres capitals de província d’Aragó i, gairebé la meitat del seu territori, estaven en mans dels revoltats feixistes del 18 de juliol; l’altra part, havia resistit l’embat i aturat el cop militar. Entre els pobles que es van mantenir lleials a la República es trobaven Fraga i els de la ribera del Baix Cinca, en el sud-est d’Osca. Convé recordar que la major part dels càrrecs de les corporacions municipals havien dimitit pocs dies després de conèixer-se la notícia de l’aixecament militar, provocant un “col•lapse” en la ja per si minsa administració municipal de l’època.

Fraga serà dels primers municipis on es va crear un òrgan revolucionari que va fer-se càrrec de l’administració local; amb el nom Comitè Popular Antifeixista, format per destacades personalitats republicanes i anarquistes. Es va col•lectivitzar la terra i la poca indústria existent: paletes, fusters, ferrers, modistes, sastres i els diversos forns de pa, etc. Es va posar en funcionament un hospital de sang, a més d’una escola i biblioteca; al cap de poc va emetre la seua pròpia moneda de curs local; en general, va dinamitzar la vida social. La força numèrica de l’anarquisme organitzat era inqüestionable i van ser moltes les persones que, impulsades per les circumstàncies o per simpatia amb les idees llibertàries, es van sumar a la causa revolucionària; entre elles, cal ressaltar l’alcalde dimissionari, Joaquín Viladrich, del Front Popular.

Els orígens del Consell Regional de Defensa d’Aragó o Consell d’Aragó els trobem, sobretot, en l’enorme influència que la CNT i les idees llibertàries van exercir des d’anys a bona part de la població aragonesa, no sols en les zones urbanes, sinó també entre les que habitaven l’extens Aragó rural. Sense obviar la influència regeneracionista de Joaquín Costa i d’un cert republicanisme federal.

El Quart Congrés Nacional de la CNT, celebrat a Saragossa el maig de 1936, va aprovar, entre altres acords, la resolución: Concepte Confederal del Comunisme Llibertari,on es desenvolupa tot un “programa polític” davant una hipotètica revolució social esdevenidora i, entre altres qüestions, determina l’organització territorial de manera federal i autogestionada.

El 6 d’octubre d’aquest mateix any, ja en plena guerra, la Regional d’Aragó, Rioja i Navarra de la CNT va convocar un Ple Extraordinari a Bujaraloz -municipi dels Monegres on estava instal•lat la Caserna General de la Columna Durruti. Van assistir i participar-hi delegacions de sindicats cenetistes de gairebé 140 pobles aragonesos, a més de representants de les diferents columnes confederals assentades en el territori, entre elles la Columna Durruti, la Columna Roja y Negra i la Columna Ascaso. El Ple va acordar la creació del Consell Regional de Defensa d’Aragó. A Alcañiz, dies després, el Comitè Regional va decidir fixar la seu provisional del Consell a Fraga.

També és oportú recordar el Ple Nacional de la CNT, celebrat a Madrid dues setmanes abans, en el qual es va acordar la creació de Consells Econòmics i de Defensa, que contribuïssin a sostenir les conquestes revolucionàries des de juliol de 1936. Es van crear Consells en aquells territoris de l’Espanya republicana on el Moviment Llibertari i Revolucionari tenia major influència, com és el cas d’Astúries, encara que és cert que no van tenir la repercussió ni l’abast del Consell d’Aragó.

El Consell va ser un organisme basat en els principis i l’experiència anarquista, sense la coerció de lleis ni la força de les armes; una estructura supramunicipal organitzada de manera federal, que va abastar tot el territori de l’Aragó republicà. Cal reconèixer que va néixer de la voluntat i del lliure acord dels pobles alliberats i del moviment col•lectivista; sobretot, de la necessitat de dotar-se de mitjans que mantinguessin unit el territori en l’econòmic i en el social. El seu objectiu principal era donar solució als problemes provopcats per l’abandó secular de l’Estat i agreujats per la guerra.

A Fraga i els pobles del Cinca, es va trigar molt poc a col•lectivitzar la terra i a crear organismes administratius locals. L’agost de 1936, a Albalate de Cinca, es va celebrar un Ple Comarcal amb la participació de 21 pobles, on es va acordar qüestions com la col•lectivització i la creació d’estructures comarcals, amb la idea final d’implantar el Comunisme Llibertari, que no es va arribar a donar íntegrament, però sí en gran manera. L'abast de les més de 400 col·lectivitats repartides per tot el territori aragonès, amb prop de 100.000 persones adherides, posa en relleu la magnitud del moviment revolucionari.

El 18 d’octubre, Fraga es va convertir en la capital administrativa d’Aragó, aquest mateix dia es va fer públic un manifest del Consell Regional de Defensa d’Aragó en el qual apareixien els noms de tots els consellers. En aquesta ciutat, es van editar els primers números del Butlletí del Consell i es va instal•lar la seu principal en el mateix edifici de l’Ajuntament, al Palau Montcada. Pocs dies després, algunes conselleries van traslladar les seues oficines a la finca de Monte Julia, al terme municipal de Belver de Cinca. Així ho recorda Joaquín Ascaso en les seues memòries:

Celebrem la nostra primera reunió en el Municipi de Fraga, la ciutat que tanta participació ha tingut en la història d'Aragó i d'Espanya. Semblaven ressuscitar les antigues generacions. Furs d'Aragó. Maza de Fraga, Llibertat. Llibertats. El dic de la nostra serietat era suficient per a contenir tot l'entusiasme de les tasques preliminars. Voluntat de triomf que aplanaria quants inconvenients sorgissin.

El primer Consell es va estructurar en set departaments o conselleries: Ordre Públic i Justícia, Informació i Propaganda, Agricultura, Instrucció Pública, Transport i Comunicacions, Economia i Proveïments, Treball. Joaquín Ascaso serà elegit President del Consell. Tots els consellers són membres de la CNT.  A destacant en particular la figura del mestre José Alberola, nomenat conseller d’Instrucció Pública, que en aquest moment era el responsable de l’escola racionalista de Fraga. Durant anys, Alberola havia contribuït a obrir escoles en diversos punts de la geografia espanyola, compaginant treball i militància. Havia participat a la fundació de la FAI i era un dels oradors habituals en conferències i mítings propagandistes de l’anarcosindicalisme, a més de col•laborador assidu en la premsa anarquista.

Paradoxalment, Aragó va aconseguir així per primera vegada en la història moderna la seva “autonomia territorial”, postergada durant anys per les vicissituds polítiques, l’escassa motivació aragonesista i republicana i, sobretot, per l’arribada de la guerra. En qualsevol cas, no es pot comparar amb altres organismes territorials d’aquest moment, pel caràcter revolucionari del procés constituent del Consell. Així ens ho recorden les primeres resolucions del Consell publicades desde Fraga els dies 18 i 28 d’octubre, respectivament:

 (…) No es tracta, doncs, d’un estament més. El nostre Consell d’Aragó no és igual a la Generalitat de Catalunya. Tindrà potser alguna similitud, però la seua diferència és notable. La Generalitat es va crear d’acord amb uns cànons constitucionals i a les característiques d’una regió. Nosaltres hem nascut sense demanar permís a ningú més que al poble sobirà.

 (…) La revolució que ve produint-se a Aragó ens obliga a ser distints de les altres regions. Això no vol dir que tinguem un concepte cantonalista. El cantó implica reducció, davantera. Cantó, a Aragó, és un lloc destinat a joc de pilota, amb parets enfront i als costats: una espècie, en fi, d’encaixament. El contrari, precisament, a la nostra idea d’àmplia, absoluta universalització. Però repari’s bé: la revolució no es fa a força de lleis; que ningú no ens prengui per legisladors. Som una convenció revolucionària que es nodreix de la saba revolucionària que ens arriba dels pobles alliberats.(…)

La capitalitat de Fraga va ser efímera: a la fi de desembre de 1936, el Consell es va traslladar a Casp, població de la província de Saragossa, on va romandre fins a la seua dissolució manu militari l’agost de 1937 per les tropes de Líster. La brevetat del primer Consell no va estar renyida amb la intensitat dels esdeveniments. Des del primer moment, va haver de bregar amb molts detractors, sobretot del Govern central, però també dels sectors polítics més autoritaris i supeditats a la Unió Soviètica. La mateixa Generalitat catalana i part del republicanisme i socialisme es van mantenir recelosos davant l’hegemonia llibertària i la influència exercida en bona part del territori. No van escatimar a llançar faules i acusacions infundades, com la d’haver convertit el Consell en un veritable govern. Afirmacions que no corresponen a la realitat per la seua pròpia naturalesa, ja que l’assemblea fundacional havia descartat aquesta possibilitat. A més, el Consell no va disposar en cap moment d’una conselleria o departament de Guerra pròpia. Això no va impedir que rebés tota classe d’improperis, com el “gobiernillo” de Fraga primer i de Casp després.

Potser era premonitori l’ocorregut en el mateix mes de desembre, quan l’aviació republicana va bombardejar per error l’antiga casa senyorial de la finca de Monte Julia, on es trobava part del Consell. L’aparell procedia del camp d’aviació de Sariñena -població pròxima-, casualment comandat per Alfonso de los Reyes, membre del Partit Comunista. D’alguna manera, doncs, és raonable pensar que, davant totes aquestes hostilitats, es va acceptar el reconeixement legal ofert pel govern de Largo Caballero, amb la condició de donar cabuda a representants de partits polítics en el Consell.

Però va ser a Fraga, on es van establir les bases d’alguns dels projectes més ambiciosos i on el Consell va començar la seua marxa. Una de les primeres resolucions, amb una forta càrrega simbòlica, va ser la que els consellers no percebrien cap sou, una pràctica heretada de la tradició cenetista, en la qual cap càrrec de l'organització era retribuït; manera d'evitar desigualtats entre els seus membres i la corrupció. José Alberola va redactar el projecte La Nova Escola. Eduquem instruïm racionalment, en un article publicat en el Butlletí número 3 del Consell, on va perfilar el projecte inicial sobre educació, mentre que la Conselleria de Treball va començar a organitzar estructures sòlides sobre la capacitat productiva i la distribució del consum, a banda d’un projecte de Seguretat Social. Des del departament de Transport i Comunicació, dirigit per Francisco Ponzán, va començar a organitzar un ambiciós pla de comunicació de mercaderies i passatgers que incloïa la millora de carreteres i camins rurals. Es va adequar dequar i millorar el servei de correus i les línies telefòniques.

Així mateix, cal destacar la disposició de la mateixa Presidència del Consell per posar fi a certs abusos i excessos comesos per grups armats i milícies assentades als pobles alliberats, una qüestió demandada pels mateixos habitants i col•lectivistes del territori. Una altra qüestió no menys important va ser l’edició del Butlletí del Consell, que des de llavors es va publicar amb regularitat per a mantenir a la població informada de totes les resolucions que s’anaven adoptant, cosa que il•lustra la seva labor desenvolupada i la filosofía d'aquest.

Aquest mes d’octubre fa 90 anys d’aquell intent revolucionari de subvertir les anquilosades estructures socials. És una oportunitat per a mirar-nos al l’espill de la nostra història: l’obrera, la de la gent comuna. I fer-ho sense autocomplaença contribuirà a obtenir més preguntes que certeses i ens allunyarà de qualsevol dogmatisme, però també ens permetrà posar en qüestió certs comportaments polítics. Em sembla oportú compartir unes paraules de José Alberola, pronunciades en una conferència seva a Lleida el març de 1937:

O es creu al poble o es creu en l’autoritat. Si creiem al poble, triomfarem i ens apartarem de qualsevol vel•leïtat sectària. (…)

Com més vinculem el nostre esforç als esforços desinteressats, al treball creador, a l’aspiració de llibertat, a la convivència no forçada, a la iniciativa lliure, a la federació d’esforços, a la cultura i a la cordialitat, al progrés sense interrupció i sobretot als valors imponderables de la moral, més a prop estarem de l’alè popular i més propici veurem el demà. La revolució serà així indestructible i els anarquistes tindrem, més que guardó material, la satisfacció íntima d’haver-la impulsat confonent-nos amb el poble i no apartant-nos d’ell.

 

Fraga, 18 d’octubre de 2026


Para saber más sobre el Consejo de Aragón:

 

Por fecha de publicación:

El Consejo Revolucionario de Aragón. Juan Zafón Bayo. Editorial Planeta. 1979

Colectividades y Revolución Social. Walther L. Bernecker. Editorial Crítica. 1982

Anarquismo y revolución en la sociedad aragonesa, 1936-1938. Julián Casanova. Editorial: Siglo XXI de España Editores. 1985

Las colectividades de Aragón un vivir autogestionario promesa de futuro. Félix Carrasquer. Editorial Laia. 1986

Cuadernos de la Guerra Civil. Consejo de Aragón. I y II. Edita: Fundación Salvador Seguí 1987

Anarcosindicalismo y Estado en Aragón 1930-1938 ¿orden público o paz pública?. Graham Kelsey. Editorial: Fundación Salvador Seguí. 1994

Pasado compartido. Memorias de anarcosindicalistas de Albalate de Cinca 1928-1938. Hanneke Willemse. Edita: Prensas Universitarias de Zaragoza. 2002

Orígenes del cambio regional un turno del pueblo Aragón 1900-1938 Confederados Solidarios. Alejandro Díez Torres.  U.N.E.D., Universidad de Zaragoza, 2003

Joaquín Ascaso Memorias (1936-1938): hacia un nuevo Aragón. Alejandro R. Díez Torre. Editorial: Universidad de Zaragoza. 2006

Vanguardia y retaguardia de Aragón. Alardo Prats Beltrán. Edita: Ediciones Espuela de Plata 2006

Enciclopedia histórica del anarquismo español. Miguel Iñiguez. Edita: A. Isaac Puente. 2009

Libertarios de Aragón. Cronología en torno a Joaquín Ascaso, el Consejo de Aragón y los anarquistas de nuestra tierra. Agustín Soriano. Editorial: Doce Robles. 2015

 

Revistas:

Revista Anthropos. Félix Carrasquer. Proyecto de una sociedad libertaria experiencias históricas y actualidad. N.º 90. 1988

 

Artículos de la revista DESPERTA FERRO, número especial XLIV, septiembre-octubre 2025